Razones hay más que suficientes para hacerle mantenimiento periódico a tu vehículo, pues de esto depende nada más y nada menos que tu seguridad, ya que el sistema de frenos está sujeto a desgaste, por lo que necesita revisión y sustitución periódicamente. Pero, ¿Cómo saber en qué momento? Aquí te lo contamos.
El sistema de frenos de un vehículo es más complejo de lo que parece, y mantenerlo en buen estado mejorará la seguridad y ayudará a economizar dinero previniendo daños futuros, por eso hay que tener en cuenta lo siguiente.
¿Cómo funciona el sistema de frenos?
Para saber por qué debemos hacerle mantenimiento al sistema de frenado de nuestro vehículo, antes hay que entender un poco cómo funciona. Cuando se le aplica fuerza al pedal del freno, este acciona el cilindro maestro que genera una presión hidráulica la cual se transmite a través del líquido de frenos por medio de mangueras y tuberías hacia las ruedas. Al llegar el líquido a las ruedas, éste ejerce una presión sobre los discos y los pistones provocando así la desaceleración del vehículo por el contacto de las pastillas.
Conociendo a grandes rasgos el funcionamiento del sistema de frenado, ahora hablemos sobre las partes que se deben tener en cuenta a la hora del mantenimiento:
Lo primero es revisar el estado de los discos o tambores (dependiendo de cuál tiene tu vehículo), con estos hay que asegurar que haya una frenada efectiva y una superficie óptima y libre de ruidos. También hay que mantener en perfectas condiciones las bandas y pastillas, de las cuales depende un buen contacto con los discos en el momento de la frenada. Hay que tener en cuenta que en cada mantenimiento se deben revisar frenos delanteros y traseros. El cambio del líquido de frenos también es fundamental para que el sistema hidráulico tenga un funcionamiento óptimo y mayor vida útil. Los cilindros de ruedas deben reemplazarse cada 3 años o 60.000 km, o antes en caso de cualquier daño. Finalmente, hay que mantener lubricados los puntos de apoyo para evitar el desgaste acelerado de las partes del sistema.
¿Pero cómo saber cuándo sustituir estas partes del sistema de frenos? Principalmente se recomienda hacer revisión cada 15.000 o 20.000 kilómetros, o cuando se perciba alguna de las siguientes señales: presencia de vibraciones, ruidos al frenar, sobrecalentamiento y/o el encendido del indicador del sistema de frenos de cada vehículo.
Algo muy importante después de la revisión y el mantenimiento, es realizar un periodo de prueba del sistema de frenos, en el que se harán frenadas suaves para permitir la alineación de las pastillas, esta prueba podría ser de aproximadamente 300 kilómetros en los que no se le exija demasiado al vehículo en cuanto a frenado, para que este sistema se adapte de nuevo de la mejor manera.
Hacer mantenimiento es prevenir no solo un daño a nuestro vehículo por el mal funcionamiento, sino, lo más importante, un daño a nosotros mismos, pues lo más importante es nuestra seguridad y la de los otros en la vía. Por eso hay que adelantarnos a los hechos y mantener nuestro vehículo en el mejor estado posible.

